Propios, reseña

Los tripulantes del crimen, impresiones

“Los tripulantes del crimen” es un cuento con el cual Bernardo Kordon pareciera tener la intención de querer demostrar que una historia puede terminar de la misma forma en que inicia –si nos remitimos a la forma–, si no tuviéramos en cuenta el título, ya que éste aparenta condenar a los personajes a proyectarse de manera eterna. Digo aparenta por algo que trataré en un momento. Primero me gustaría hablar sobre la estructura narrativa y la historia.

El cuento tiene dos tipos de narrador:

El primero es una tercera persona, que, aunque omnisciente, mantiene cierta lejanía con los personajes; conoce el lugar, los hechos, las intenciones, pero se limita a bosquejarlos, a contar como un espectador que se despoja de cualquier afición hacia uno de los dos bandos (el jefe o los esbirros), y prefiere ver a los actores simplemente como “víctima y verdugos mancomunados en la ardua labor de matar a un hombre”; esto hace que el lector también tome esa posición a pesar de haber sentido antes alguna simpatía por la víctima o –en un caso más radical–, por los verdugos. Esta voz narradora tiene su primera aparición al principio del relato y regresa al final, casi con la misma apariencia; no es extensa y no puede serlo para no perder su eficacia al manifestarse por segunda vez, porque es eficaz, genera tensión en la escena que construye.

El segundo tipo de narrador es la primera persona, a modo de anécdota y de confesión; se encarga de dotar al cuento de su forma y de esculpir los rasgos de los personajes. Por medio de ésta, El Flaco Callejas, Julio Landívar y El Pituco Néstor, adentran al lector en la historia, se dan vida entre ellos “Me sorprendía el hecho de que dos personas a quienes les costó siempre tomar rápidamente una solución, se mostrasen tan brutales y dañinos para liquidar a uno de nosotros” y a ellos mismos “Soy auténticamente conservador y aborrezco la estridencia de la vida actual”; van relatando de manera secuencial, primero El Flaco, luego Landívar, después El Pituco Néstor. El Flaco vuelve a tomar la palabra para terminar de contar lo que sucedió.

La historia trata de tres maleantes que ajustan cuentas con su jefe, lo ajustician por una traición; comienza por el final y termina con el final. En ella, los tres criminales van contando lo sucedido, se dejan conocer por el lector y hacen notar que sus relaciones son meramente profesionales, ya que no se profesan buena estima “A todos ellos los desprecio con ganas. Landívar nos llevó a una lechería. No era el momento de discutir, y entré con ellos. El muy imbécil quiso sentarse al lado de la ventanta”; se juntan por la necesidad del crimen, y a pesar de ser asesinos, el autor desvela la piedad que guardan en sus corazones “No cabía duda que se consumaba una injusticia. Si bien no lloramos su muerte, en cambio lamentamos esa desconsideración de la sociedad hacia nuestro desaparecido jefe”, una ironía. El crimen los unió y los condena a repetir la historia del relato como si estuvieran recorriendo, sin advertirlo, una banda de Möbius; esto ocurre cuando El Flaco Callejas retoma la palabra, en el momento en que los tres se percatan de que de los periódicos desapareció o nunca apareció (no queda claro: “Los diarios no sólo dejaron de sugerir pistas, sino que, hecho realmente extraordinario, no se refirieron siquiera al crimen”) y deciden regresar donde El Rata para consumar el intento de homicidio. Al final de la confesión de El Flaco, se experimenta una especie de paramnesia, la sensación de haber “estado o vivido” ese evento particular.

Y en efecto, ese evento era el mismo narrado al principio y casi de la misma manera; una réplica. Mencioné que el título aparenta obligar a los personajes a proyectarse en la eternidad por el hecho de que están atascados en una situación que, por la estructura del relato, se repite de un modo indefinido; en mi opinión eso no sucede hasta el infinito, mas se le aproxima. Se me antoja esa teoría por el hecho de que el autor, después de terminada la última intervención de El Flaco Callejas, pudo regresar a la tercera persona y transcribir un solo párrafo y con esto se podría haber conseguido el efecto buscado; Kordon decidió dejar todo el bloque y realizar en él cambios pequeños en la construcción de las frases que no deberían cambiar su significado en un presente inmediato (comas por punto y comas, conjunciones por negaciones, etc), pero ¿y si ese patrón se mantiene constante, no cambiaría la estructura de las frases hasta el punto de permitir que los tripulantes del crimen llegaran a un destino? Yo pienso que sí, esos cambios sutiles forzarían eventualmente un giro en la historia.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s