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Tautología de una madre

Eliana Jaramillo Gaviria
Agosto 15 2012.

Esta semana volví a soñar con usted mijo, y desde eso me siento otra vez en la sala cuando termino los quehaceres en la casa, me siento a tejerle un saco que llevo por la mitad. Ya no sé cuántas prendas le he tejido esperando a que venga por ellas, así sea para eso no más que vuelva.  Me quedo tejiendo hasta las doce más o menos y de cuando en cuando miro por la ventana, casi segura de que no lo voy a ver allá afuera pero no se me muere la esperanza de que de pronto esté usted por ahí; no de que vaya a tocar la puerta pero que de pronto esté cerquita mirando para acá con ganas de venir a saludar o de volver para quedarse.  Su papá antes se molestaba mucho porque me quedaba hasta tarde tejiéndole; usted sabe cómo es él, orgulloso, como usted, salieron igualitos; pero a él el corazón se le ablandó mucho y lo he visto pararse en la puerta mirando hacia todos lados. Yo sé que buscándolo. Y hubo un tiempo en que salía dos o tres veces a la semana para el centro, por la zona donde duermen los vagabundos, lo sé porque Amparito, la mujer de don Tulio lo vio varias veces por esos lados y me contó; me contó que se la pasaba por allá horas y horas dando vueltas y hablando con mendigos y mostrándoles lo que, piensa ella, era un foto suya. Eso sucedió en la época en que Francisco, el primo de Rubi lo vio a usted, mijo, o eso dice él, que lo vio todo andrajoso durmiendo en una acera hace dos años ya. Él contó que al principio no lo reconoció pero que le resultó familiar, y luego se acordó de su cara, pero como iba en bus apurado para el trabajo, no tuvo manera de devolverse. Su papá lo quiere mucho a usted y no lo olvida ni por un momento, es más, últimamente se le nota más ensimismado y hasta amargado y lo veo muy desmejorado de salud  pero se hace el fuerte conmigo, ya le diré por qué. De verdad lo quiere mucho, no le quite la oportunidad de arreglar las cosas antes de que sea tarde.

Yo no sé cuántas cartas le he escrito ya, ni sé cuántas veces le pude haber repetido lo mismo entre una y otra, pero siento que debí hacerlo. Ni siquiera sé si llegue el momento en que usted lea esta carta o las demás, yo espero que sí y por eso las escribo, para comunicarme con usted de alguna manera, para que sepa que yo nunca lo olvidé ni lo voy a olvidar, que yo nunca voy a dejar de quererlo y que su papá tampoco. Pero más que esperar a que llegue a leer esto, espero que volvamos a vernos, que podamos volver a comer los tres juntos como una familia, que en esta casa se vuelva a escuchar una risa, se vuelva a sentir alegría porque ya se nos olvidó cómo es eso. Yo todavía le tengo la habitación como la dejó; vuelva con nosotros mijo, o llámenos, déjenos saber de usted que el desasosiego por no saber nada nos hace todo más pesado a su papá y a mí y se nos acaba el tiempo, y yo sé que nosotros le importamos, que usted no nos ha olvidado, yo no puedo desaferrarme a esa idea mijo porque si lo hago no me queda sino la amargura.

Yo no sé si pueda terminarle el saco ni sé si pueda escribir otra carta o sentarme de nuevo en la sala para ver si usted está por ahí. Mi salud está muy mala y sé que es grave, pero no he querido contarle a su papá aunque estoy casi segura de que él o sabe o se lo imagina y que por eso no me demuestra debilidad ni achaques. Yo voy a intentar terminarlo y las cartas se las voy a entregar a Luz Beatriz en caso de que usted llegue a comunicarse con ella. Si no puedo tenerlo cerca de nuevo en vida, sólo espero que cuando me esté yendo, pueda yo soñarnos a los tres juntos en el comedor desayunando el calentado que tanto les gusta a usted y a su papá y estemos felices una vez más, como antes. Lo quiero mijo, su papá y yo lo amamos.

Lo seguimos esperando, siempre.


Creación en conjunto con Eliana Jaramillo Gaviria.

Aparece en la revista Binarius de la Universidad EAFIT: http://bdigital.eafit.edu.co/binarius/binarius_3/index.html#/70/

Foto: Eliana Jaramillo Gaviria.

Todos los derechos reservados.

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2 thoughts on “Tautología de una madre

  1. Qué bueno que te produjo algo porque esa es la idea, que como mínimo no pase desapercibido. Esas vainas son pesadasy más aun si la persona prefiere ese tipo de libertad tan dolorosa para una familia, porque es muy difícil (si no imposible) aceptar que prefieren ese estilo de vida a la familia, al hogar.

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